“Lisandra”
Habían pasado tres días desde que le envié mi currículum a Rick y no había recibido respuesta. Quizás era hora de ir a una agencia de empleo a ver si encontraba algo. Manu es muy dulce; me dejó usar su coche, ya que Flávio la lleva a todas partes por su lío con su madre, así que me sería mucho más fácil desplazarme.
Imprimí algunos currículums, investigué algunas agencias de empleo en línea, me preparé y me lancé, como dicen. Tenía un plan y lo iba a llevar a cabo. Conseguiría un trabajo, tendría mi propio apartamento y mis padres nunca más me obligarían a hacer algo que no quisiera. No puede ser tan difícil. Pero estaba equivocada.
En la primera agencia de empleo a la que fui, tuve una entrevista, uno de esos exámenes de psicología —algo aburrido, la verdad— y al final dijeron que me contactarían si surgía algo que encajara con mi perfil, pero que sería difícil. Esta obsesión de los de recursos humanos por tratarnos como si definiéramos un perfil me intriga a veces.
Fui a