“Manuela”
Salí de la universidad con PH a mi lado; no me dejó sola ni un instante. Cuando salimos, Flávio ya me esperaba fuera del coche.
—¡Hola, Chapa! Te extrañé. —Me abrazó—. Buenas noches, Paulo Henrique.
—Buenas noches, detective. —respondió PH algo incómodo.
—Oye, llámame Flávio. Siento lo de ese día, pero creo que me entiendes. —Flávio se estaba disculpando con mi amigo por la forma grosera en que lo trató cuando se conocieron, y me pareció muy dulce.
—Tranquilo, Flávio, lo entiendo. Y tienes razón en estar celoso, Manu es realmente hermoso y muy especial. —PH me sonrió—. Manu, te espero aquí en la puerta mañana. —Nos despedimos de mi amigo y subimos al coche.
— Chapa, ¿qué pasó? —preguntó Flávio en cuanto arrancó el coche.
—Ha aparecido el Sr. Cândido —dije, aún asimilando la visita.
—¿Quién? —Flávio estaba confundido.
—El Sr. Cândido, el padre del novio que mi madre me consiguió —expliqué—. Ha venido hoy a la universidad a hablar conmigo.
—¿Pero qué quería este hombre? —Flávi