“Junqueira”
De camino a la oficina, no dejaba de pensar en ese almuerzo ridículo de ayer. Quería matar a ese imbécil de Alessandro. Lo que nos ha dicho y hecho a mí y a mi hija solo aumenta mi odio por ese niño mimado. Pero no será posible librarme de él. Necesito que se case con mi hija y que ella tenga un heredero con su apellido. El apellido Melléndez abre muchas puertas y asegurará que todo lo que ese idiota tiene sea de mi hija y de mi nieto, y por lo tanto, mío.
Lo peor es que logró pospo