La cena transcurre en un silencio tenso.
Jazmín e Imran apenas cruzaban miradas, pero cada vez que lo hacían, un cosquilleo eléctrico recorría sus cuerpos. La imagen de lo sucedido en la ducha aún ardía en sus mentes, y aunque ninguno de los dos quería admitirlo, la incomodidad estaba más cargada de deseo reprimido que de vergüenza.
—Pásame la sal por favor—dice Imran con voz ronca.
Jazmín alarga la mano, evitando cualquier contacto visual. En su intento de mantener la compostura, golpea sin qu