46. Lo que empieza a importar de verdad.
La luz del hospital se mantiene constante durante las horas que siguen, marcando un ritmo que se siente ajeno al tiempo que llevo dentro, porque mientras observo a mi madre respirar con normalidad y escucho a Katty hablar con una enfermera sobre estudios y controles, algo en mí se reorganiza con una claridad que no aparece en los momentos fáciles, sino en esos donde todo lo importante se vuelve evidente sin necesidad de pensarlo demasiado.
Permanezco sentada junto a la cama, sosteniendo la mano