30. Donde el poder cambia de manos.
La puerta sigue abierta y Valeria permanece apoyada en el marco con una seguridad que desplaza cualquier intento de recuperar el control de la escena, mientras Adrián sostiene su postura frente a ella con una firmeza que conozco bien, aunque esta vez aparece atravesada por algo distinto, una incomodidad que no encaja con la imagen impecable que suele proyectar, y en ese cruce silencioso entiendo que lo que ocurre entre ellos pertenece a un terreno anterior al mío, uno que sigue activo aunque na