21. El filo entre lo que sostengo y lo que pierdo.
Llego a casa con esa sensación que no se va aunque cierre la puerta detrás de mí, como si el ruido del día se hubiera quedado pegado al cuerpo y ahora no encontrara dónde descargarlo, mientras dejo el bolso sobre la mesa con un movimiento más pesado de lo habitual y avanzo hacia la cocina intentando reconocer algo familiar que me ordene un poco, pero lo único que encuentro es silencio y una tensión que no necesita palabras para hacerse notar.
Katty está sentada junto a la mesa, con los brazos c