20. Donde todo se expone.
La puerta queda abierta unos segundos más de lo necesario, como si ese pequeño detalle fuera suficiente para sostener la escena en ese punto incómodo donde nadie termina de reaccionar del todo, mientras Charlotte se queda ahí, firme, observando sin apuro, con una expresión que no es de sorpresa sino de alguien que acaba de confirmar algo que ya sospechaba, y en ese silencio cargado siento cómo el cuerpo se me tensa otra vez, esta vez no por lo que estaba pasando hace un instante, sino por lo qu