16. Tengo que hablar con él.
Mi día no empieza mal, pero tampoco empieza bien, es una de esas mañanas en las que todo parece estar en pausa, como si algo estuviera por romperse y yo todavía no supiera en qué momento exacto va a ocurrir, y esa sensación me acompaña desde que cruzo la puerta de la empresa, con la idea fija de que hoy tengo que hablar con Adrián, de que no puedo seguir ignorando lo que encontré en los documentos, porque no son errores míos, porque alguien está metiendo mano donde no debería y si no lo digo ah