13. Demasiado cerca del control.
Entro a la oficina con el corazón acelerado, pero esta vez no me quedo en silencio como otras veces, porque hay algo dentro de mí que ya está demasiado tenso, demasiado cansado de contenerse, y aunque el miedo sigue ahí, apretándome el pecho con la misma fuerza de siempre, también hay algo más que empuja en sentido contrario, y necesito decirlo, necesito defenderme.
Adrián cierra la puerta detrás de mí con un movimiento lento, firme, y ese simple gesto basta para que el aire cambie, para que to