12. Bajo su mirada.
Es el día siguiente y siento que el cuerpo no me responde como debería, como si hubiera dormido mal durante semanas en lugar de una sola noche, porque el mensaje de Adrián sigue clavado en mi cabeza, repitiéndose con ese tono seco que no deja espacio para interpretaciones, y aunque intento enfocarme, apenas bajo del colectivo ya tengo la garganta apretada y una sensación incómoda en el pecho que no logro sacarme.
El tránsito fue un desastre y llego más tarde de lo que debería, no es una diferen