119. Aun así, algo sigue pesando.
El lunes comienza mucho antes de que la alarma tenga oportunidad de sonar, porque abro los ojos cuando todavía la oscuridad domina la habitación y permanezco inmóvil durante varios segundos, escuchando el silencio que envuelve el departamento, el rumor distante de una ciudad que apenas empieza a despertar y la respiración tranquila de Adrián a mi lado, mientras una sensación difícil de ignorar vuelve a instalarse dentro de mí con la misma persistencia de los últimos días.
Dormí, lo suficiente c