La luz de la luna se filtraba por el ventanal de la cabaña, dibujando sombras alargadas sobre la piel de Cloe, que aún brillaba por el champagne y el esfuerzo. Nos encontrábamos en ese limbo peligroso que sigue al estallido de la pasión, donde las defensas están bajas y las verdades duelen más que los golpes. Ella estaba envuelta en la manta de lana, pero su mirada no tenía nada de la vulnerabilidad de hace una hora. Era una mirada de acero, de alguien que ha aceptado su condena y ha decidido d