Perspectiva de Alessia
Tres meses. Ese fue el tiempo exacto que logramos mantener a flote nuestro secreto en Isola di Serecchia. Ochenta y cuatro días de miradas cruzadas sobre los viñedos, de roces eléctricos en los pasillos de la bodega y de huidas clandestinas a la playa de Tucacas bajo la excusa de que necesitábamos "aire fresco de la costa". París había sido el escenario de nuestra caída, pero el viñedo familiar se había convertido en el laberinto donde Lucas y yo perfeccionamos el arte de