Perspectiva de Dominic
El regreso de Liam y Mía fue como ver salir el sol después de un invierno nuclear. Cuando el todoterreno de Spencer se detuvo frente a nuestra casa en Kardamili, mis manos temblaban, no por miedo, sino por una descarga de adrenalina al ver a Mía bajar del vehículo. Estaba pálida, sí, y necesitaba apoyo constante, pero sus ojos verdes —esos ojos que Liam había descrito como su único faro— brillaban con una vida que hace apenas días parecía haberse apagado para siempre.
Lia