Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi casa era un desastre, si antes olía a humedad ahora olía a humedad y a mierda. Lloré mientras trapeaba y le entregué a mi madre todo el dinero que Emilia me había dado para llamar a un plomero que solucionara la cañería rota.
Por la noche le escribí a Gabrio diciéndole que no iba a poder ir, él aceptó con aparente indiferencia, y s







