Mis padres me miraron parcialmente en estado de shock. No empezaron a chillar, que ya es mucho. Los colmillos desaparecieron a los pocos segundos. Los miré sintiéndome pequeña, sin tener claro cómo reaccionarían a aquello. Saber que mi madre era una vampiro ya había sido un buen golpe a nuestra pequeña familia. Pero verme como era en realidad, con esa parte de mí más viva de lo que cabría esperar, era otra cosa.
—Atlantic —masculló mi padre, mirándome con expresión confundida—. Eso son colmillos