Mundo de ficçãoIniciar sessãoHacía tanto tiempo que no sentía el nerviosismo de un examen que, si no hubiera sido por Diana y Carla, mis compañeras de clase, me hubiera largado de allí antes de que me nombraran frente a la solemne puerta del aula. Uno a uno pasábamos dentro, tras mostrar nuestro documento de identidad, para sentarnos en una de las sillas en las que habían dispuesto los exámenes. Ya debería estar acostumbrada a aquello, después de casi tres años. Pero esta vez lo sentía diferente. Antes acudía sintiéndome pequeña, casi insignificante, cargada de miedos y de un cansancio tanto mental como físico. Era difícil enfrentarse a algo, sintiéndose una tan poca cosa. Ahora era diferente.
Seguía siendo yo, realmente. Pero me sentía capaz de mucho más. Y quizás eso me causaba un miedo diferente. El miedo a decepcionarme. La nueva Atlantic estaba claro que







