Mundo de ficçãoIniciar sessãoHacía tanto tiempo que no sentía el nerviosismo de un examen que, si no hubiera sido por Diana y Carla, mis compañeras de clase, me hubiera largado de allí antes de que me nombraran frente a la solemne puerta del aula. Uno a uno pasábamos dentro, tras mostrar nuestro documento de identidad, para sentarnos en una de las sillas en las que habían dispuesto los exámenes. Ya debería estar acostumbrada a aquello, después de casi tres a&







