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Aparcamos frente al local. No había nadie fuera, pero varios de los todoterrenos de la manada estaban aparcados allí. Tim abrió la puerta y entré seguida por Carla y Diana. Diana miró con los ojos entrecerrados, creo que en estado de alerta, a las personas que había dentro. Lobos. Supongo que su instinto no le fallaba. Desirée estaba en lo alto de una escalera con un cinturón de herramientas descansando sobre sus caderas mientras Nolan estaba en la barra, empezando a rellenar las estanterías vac
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