Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe desperté arropada entre sus brazos. Su mano acariciaba mi espalda y la complicidad entre nosotros se sentía bien. Perfecta. Ni siquiera me importó haberme desvanecido entre sus brazos. Sabía que él me atraparía. Y me protegería. Si sucedía de nuevo.
―Hola ―susurré.
―Hola, mi amor.
Arrugué la nariz al escucharle llamarme así, pero algo en mi corazoncito parecía más que satisfecho







