Ni en diez, ni en cien, ni en un millón de años se me hubiera ocurrido hacer esta locura. Pero en estos momentos de mi vida, donde mi cabeza no le dejaba de dar vuelta al asunto, me enfrentada diariamente a un sexy tirano pelirrojo y había bajado unos cinco kilos en una semana de vómito intenso, me llevaron a pensar que esto era una buena idea y ya no había forma que me devolviera.
Revisé mi cartera por quinta vez, asegurándome que mi VISA estuviera conmigo y nuevamente, leí todos los datos. To