Parpadeé varias veces, tratando de procesar lo que veía.
El hombre que me había contratado para limpiar su mansión hace trece años, me miró con sus ojos azules, muy parecidos a los de Cecilia. Su gesto era tan severo como en el pasado.
Mis emociones eran tan contradictorias respecto a ese señor. Me contrató como sirvienta a pesar de ser ilegal y menor de edad en ese momento; algo que nadie más había hecho por mí, sin importar cuánto supliqué por un empleo porque éramos unos recién llegados que no poseían nada. Y él lo hizo, sin aprovecharse ni darme un sueldo miserable a pesar de saber que lo aceptaría sin rechistar por mi precaria situación. Al trabajar para él, tuve todos los beneficios y el trato que me proporcionó fue el adecuado. Era un hombre estricto, pero jamás me maltrató. Y creo que hasta disfrutaba mi compañía, ya que siempre me encargaba de limpiar su despacho y hasta conversaba conmigo.
Pero… después de revelar mi relación con Connor, las cosas se tornaron un poco m