Pensé que había sido buena idea volver al trabajo después de varios días en reposo y con mi cuerpo sintiéndose mejor, pero al parecer, cometí un gran error.
—¿Qué eres para el señor Ronchester? —preguntó Vértiz, sus brazos cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido.
—¿Te acuestas con él? ¿Desde hace cuánto? ¿Qué te hace diferente? —Se quejó Darwson, en una postura muy parecida a la de su compañera.
Esto de acorralar a los empleados en los pasillos para intentar intimidarlos, ya pasó de moda. Y después de la humillación que les causó Connor aquel día, debieron aprender a no meterse en los asuntos que no les conciernen. Pero obviamente, no son las chicas más listas de la ciudad.
—¿Quieren dejar de meterse donde no las llaman y ponerse a trabajar? Para eso es que las contrataron —Pasé en el medio de ambas mujeres, chocándolas con toda la intención antes de alejarme.
Esto de tener que fingir ser su esposa embarazada para su círculo social, su secretaria para sus empleados y en realid