Aún no podía creer que fuera verdad. Una parte de mí decía que me estaba mintiendo, que intentaba mantenerme lejos del dolor de haber perdido a mi hija, pero la otra parte, la que guardaba esperanza, le quería creer ciegamente. Y dividirme en esa balanza me estaba matando.
Necesitaba verla, quitarme este peso del pecho.
Una enfermera trajo una silla de ruedas, pero antes de que pudiera ayudar a sentarme, Connor me tomó entre sus brazos, cargándome.
—No la necesitamos.
La enfermera simp