Scott… No…
Con una fuerza que creí no poseer y sin importarme nada más, me liberé del agarre de Cecilia, corriendo en dirección a Scott.
Intenté sostenerlo, pero se desplomó ante mí.
Estaba tendido en el suelo con los ojos abiertos, pero su pecho aún se movía. Me arrodillé ante él, sintiendo como su sangre brotaba rápidamente, creando un charco debajo de él que manchaba mis rodillas.
Perdía mucha sangre.
—No… Scott —sollocé, sin saber que hacer.
Mi mano fue a su abdomen suave, válido y