••Narra Connor••
La sangre me hervía. No podía recordar la última vez que había sentido una ira tan pura, tan absoluta. La imagen de la mano de Donovan alzándose contra Catrina, contra el rostro de Catrina, estaba grabada a fuego en mi mente. Cada vez que parpadeaba, la veía. Y cada vez, el fuego dentro de mí crecía.
Ya odiaba a este malditø imbécil por exponerla y torturarla psicológicamente junto a su pandilla, pero he tenido que controlarme. Ya no más. Rebasó el límite de mi paciencia.
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