La noche había caído sobre la ciudad como un manto pesado, pero Jade no sentía el frío. La determinación la envolvía, un calor intenso que la impulsaba hacia adelante. Con Liam a su lado, la orquídea blanca en su mano era el único toque de fragilidad en su determinación. El destino: la imponente sede de Phoenix Enterprises, un rascacielos de cristal y acero que se alzaba como un monumento al poder de Hywell en el centro de la ciudad.
El viaje fue silencioso, pero el aire dentro del auto de Liam