La mañana se arrastró pesadamente para Jade; cada rayo de sol filtrándose por las cortinas de seda se sentía como una intrusión. Después de la noche de tormento interno, había dormido poco y mal, sus sueños poblados por imágenes fragmentadas: el beso del socio, la imposición fría de Hywell y la figura esquiva de Nick. Su cuerpo aún vibraba con un eco de la intensidad de la noche anterior, un recordatorio constante de su traición y su despertar.
Bajó para el desayuno, arrastrando los pies.
La ma