24. Dylan
La llamada de Alessandra me toma por sorpresa. No quiero ser un maldito cabrón con ella, no puedo alejarla de mi joder. Mira que lo intento, cada puto día. He tratado de tirarme a cada mujer que se me ha pasado por delante, pero no, ya no es lo mismo, ella es el aire que respiro. Que importa el estúpido orgullo, el que pasará después, si se arrepentirá, si no haré bien las cosas, no puedo concentrarme en nada de eso.
Voy a llevármela lejos, voy a tratar de cumplir sus sueños, aquellos planes q