37. Alessandra
Él se lanza a mis brazos y vuelve a besarme. Se separa de mí, coge el teléfono en la mesita y marca un número.
—Su respuesta fue Sí—comentó por teléfono y colgó.
Automáticamente se levanta de la cama y empieza a vestirse.
—Vístete —expresa—. Las chicas están por tocar la puerta. Nos casaremos ahora.
¡¿Qué?!
— ¿Qué? ¿Ahora? —Él se acerca a mí afirmando con su cabeza.
—No puedo esperar más para hacerte mi mujer —dice y me da otro beso.
Tocan la puerta, así que me levanto rápido de la cama para v