36. Alessandra
Llevo minutos en un auto, no sé quiénes son o hacia donde me llevan. Nadie pronuncia palabra alguna. Tengo miedo, pero no puedo demostrárselos. Lucharé con todas mis fuerzas para encontrar a Emily y salir de aquí. El carro se detiene.
—Hemos llegado —dice alguien—. Llévala con el jefe.
¿Jefe?
Unas manos agarran mi brazo izquierdo y me dirige hacia algún lado. No hay rastros de brusquedad. Escucho una puerta abrirse, me dirigen cuatro pasos más y me sientan en una silla. Lo próximo que escuch