Avery se levantó bien temprano como cada mañana y se preparó para hacer un poco de ejercicio en la sala, escuchando música mientras el sol terminaba de iluminar todo el cielo. Cuando terminó, se dio una larga ducha con agua tibia y se mantuvo en la bañera contemplando la majestuosa vista desde allí. Desde su baño podía ver el lago en su máximo esplendor y los edificios de fondo como si se tratara de una fotografía sacada de la internet. Era una vista preciosa y que cada día la enamoraba aún más