Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas lenguas de ambos bailaban seductoramente hasta casi incendiar los cuerpos, las manos de Alexander comenzaron a desvestir a Tara, quien temblaba bajo sus caricias, ella quería también hacer lo mismo, así que con sus dedos torpes buscó los botones de la camisa de vestir de Alexander. Tara intentó concentrarse, lo juraba, pero el beso era tan, tan intenso, que sus dedos comenzaron a dejar rastros de caricias tiernas, torpes y algo inexpertas perdiendo total concentración.
—Espera—dij







