60. Mentira
Alessandro
El teléfono sonó cuando acababa de salir de la ducha y el nombre del conserje del edificio de mi apartamento apareció en la pantalla.
—Señor Di Marco, esperaba verlo salir a correr esta mañana como siempre —su voz sonaba incómoda—. Pero como la hora pasó, me atreví a llamar.
Me senté en el borde de la cama.
—No estaré ocupando el apartamento por unos días, Giorgio. ¿Sucedió algo?
—Ah, claro, disculpe. Es que quería contarle lo que pasó ayer con su esposa. Me obligó a abrir el apartam