La sala del departamento que de por sí cargaba ya una energía muy pesada, se volvió aún más inquietante, Vladimir veía a Dima, y Dima veía a Lucya, mientras Lev trataba de comprender qué era lo que se estaba escapando a su entendimiento.
—Esto es una mierda, ¿pueden hablar de manera que todos comprendamos qué demonios es lo que está sucediendo? —dijo con desesperación Lev, y Vladimir dejó escapar un suspiro pesado, pues sabía que la ignorancia era un lujo del que ellos ya no podían ostentar.
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