Lucya estaba confundida, definitivamente había escuchado con claridad lo que Vladimir le había dicho, mejor aún, sentía sus labios saboreando los de ella, y aún así no quería creerlo, no podía creer que el zar de la mafia rusa, un hombre poderoso y apuesto, inteligente e intrépido, se fijara en ella de esa manera, aunque nunca había tenido dudas o inseguridades, sin embargo sentía que al lado de Vladimir desentonaba, si él era como el mismo sol, y ella como una noche, se decía tantas cosas del