El humo denso de la grasa quemada y el polvo de bismuto flotaban en el aire estancado del cañón, formando una neblina grisácea que tardaría días en disiparse. Los cuervos del desierto, que solían sobrevolar las dunas en busca de carroña, descendían ahora en bandadas ruidosas sobre el yunque de piedra.
Abajo, la infantería pesada de Thorin ya había comenzado el inventario de las armas y monturas confiscadas. Los sables curvos de los nómadas eran apilados en pirámides de metal para ser fundidos e