El velatorio estaba silencioso y sombrío, con la única compañía constante siendo el dolor. Me sentía emocionalmente agotada y vulnerable, rodeada de recuerdos y rostros que me recordaban lo mucho que mi madre era querida.
Fue entonces cuando el móvil de Christian vibró en su bolsillo, rompiendo aquel momento.
Lo sacó, y pude ver el nombre del contacto en la pantalla: G-1. Miré el móvil y luego a él, sintiendo una inquietud que me heló el estómago.
Christian hizo intención de levantarse, pero ag