Me desperté al día siguiente y me giré para mirar a Christian, que aún dormía a mi lado.
Me quedé observándolo un rato, admirando lo guapo que era. Un ligero rubor me subió a las mejillas al recordar la noche anterior, cómo mi cuerpo reaccionó y disfrutó…
Hacía tiempo que no sentía ese tipo de placer.
—Si sigues mirándome así, voy a cogerte aquí mismo en la cama y besarte hasta dejarte sin aliento.
Sus ojos seguían cerrados, pero había una sombra de sonrisa en sus labios.
Me sonrojé, sonreí, y