Llegamos al hospital y llevaron a Ariel para hacerle las pruebas. Mientras esperábamos, fui a atender la llamada del cliente que había dejado en el bar. Le expliqué todo, terminé la llamada y cogí un poco de agua para Ariel.
Cuando volví al pasillo donde ella esperaba los resultados, me di cuenta de que el doctor Gael, el mismo que la había atendido antes y la había llevado a casa, estaba allí hablando con ella.
Sabía perfectamente que a ese médico le había gustado Ariel desde el principio, aun