—¿Qué? —pregunté, entre un risa nerviosa e incredulidad.
—Eso mismo. Buscaré un piso en el mismo edificio.
—Claro, sí… tú, Christian Mitchell, viviendo en un barrio sencillo, en un edificio aún más sencillo —lo provoqué sonriendo, convencida de que estaba bromeando.
Pero la sonrisa se borró de mi cara cuando vi que no era una broma. La seriedad en sus ojos me dejó sin aire un instante.
—Si es la única forma de asegurarme de que estás bien, lo hago sin pensármelo dos veces —dijo con una calma qu