Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando llegué a casa, un torbellino de emociones me dominaba. Noah, sentado a mi lado, parecía darse cuenta exactamente del peso de lo que yo sentía.
Durante todo el camino estuvo en silencio, pero de un modo que me tranquilizaba. No hacían falta palabras; con su presencia bastaba.
Cuando por fin aparcamos delante de mi edificio, desvió la







