Cap.51

Miré otra vez hacia donde estaba Ariel, pero ya era tarde: los dos habían desaparecido y vi el coche casi saliendo del aparcamiento.
Una punzada me atravessó el pecho sin aviso.

Da igual lo racional que yo intentara ser… la idea de Ariel sola con Noah me sacaba completamente de quicio.

— Vamos ya. &mdash

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