Me aparté de él de inmediato, sintiéndome desorientada e incapaz de entender lo que acababa de pasar. Me alejé un poco de Alex, intentando recuperar el equilibrio y ignorar aquella mezcla de confusión con otro sentimiento que no lograba identificar.
Jess abrió un poco más la puerta, y sentí un alivio momentáneo cuando Alex se despidió rápido y salió, dejándonos solas.
Mi amiga, con su habitual intuición afilada, notó al instante la tensión en el aire y corrió hacia mí, curiosísima. Me rodeó con