Christian
Después de la noche con Marissa, por suerte conseguí dormir mejor y, al despertarme, me preparé para quedar con Margot, una antigua clienta.
—¿Sr. Mitchell, sale? —preguntó Marissa, mientras tomaba su desayuno en la mesa de la habitación.
—Sí, voy a quedar con una vieja amiga.
—¿Quiere que le acompañe? —preguntó, levantándose ya, pero extendí la mano para impedir que continuara.
—No hace falta. Puedes aprovechar lo que te queda del día libre.
Marissa se lo tomó bien y yo la dejé, deci