Capítulo veintisiete. ¿Un error?
Oliver miró a Victoria, pero ella se encogió de hombros. Realmente no estaba en posición de poder ayudarlo.
—Victoria y yo podemos ir a un hotel —dijo el muchacho.
Sebastián se frenó y se giró para verlo.
—¿De verdad? —preguntó el hombre con las cejas elevadas y un rictus en los labios.
—Sí, podemos quedarnos en un hotel, creo que por hoy…
—Hablaremos en el departamento, Oliver —le interrumpió el hombre, mientras luchaba para no sacar lo peor de él en ese mismo momento.
Oliver y Victoria camina