Mundo ficciónIniciar sesiónCecil enarcó una ceja y me miró como si acabara de decir la cosa más absurda del mundo. Esa mirada suya, entre sarcástica y calculadora, siempre tenía el mismo efecto: me hacía querer adivinar lo que estaba pasando por su mente. Se cruzó aún más de brazos, en un gesto que buscaba imponerse, aunque su sonrisa traicionera ya empezaba a asomarse.
—Depende —respondió finalmente, estirando cada sílaba com






