Mundo de ficçãoIniciar sessãoPero Cristal no aparta su mirada de mí. Sus dedos trazan líneas invisibles sobre mi brazo, como si quisiera leerme a través de mi piel.
—Pobre Maxi... creo que por mi culpa fue que empezó a hacer eso con Fiorella. Una vez me dijo que, después de que yo desaparecí, no quería querer a nadie, pero adoraba a Fiorella —me cuenta con tristeza—. Creo que, haciendo todas esas maldades, pensó que la dejaría de amar.<






