Mundo de ficçãoIniciar sessãoFilipo asintió en silencio. Había algo extraño en esa conversación, algo que nunca había sentido antes: respeto mutuo. En ese momento, entendí que, a pesar de nuestras diferencias y enfrentamientos, Filipo y yo compartíamos el mismo código, aunque jamás lo hubiéramos admitido en voz alta.
—Ya veo, todo trabajó en contra de nosotros —digo tristemente.—Es cierto. Ahora pienso que tú






