Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo pareció detenerse frente a ellos. Eulalia se quedó paralizada, con los ojos abiertos como platos, aún aferrada al cuerpo de Maximiliano, mientras Coral mantenía ambas pistolas firmes, sin temblar, apuntando directamente a la intrusa.
—¿Quién... quién es ella? —preguntó Eulalia con la voz trémula, girando apenas el rostro hacia Maximiliano, quien no sabía si sentir alivio o preocupación por






